lunes, 20 de octubre de 2008

POR LA IZQUIERDA


En alguna de las entregas anteriores comentaba el relevante papel que la izquierda mexicana está desempeñando actualmente. Teniendo como epicentro la reforma petrolera propuesta por Felipe Calderón, El Presidente, y como telón de fondo una tremenda crisis que estalla en el ámbito financiero (y que sin duda se extenderá a las economías familiares), la izquierda se ha colocado con visible éxito a la cabeza de la movilización social que se opone a la estrategia económica del gobierno federal, incluyendo reivindicaciones que exigen medidas ciertas en defensa del bienestar popular.

Sin triunfalismos pero con energía es necesario reconocer que la ruta de la movilización encabezada por Andrés Manuel López Obrador ha logrado desarticular la propuesta original de Calderón respecto al petróleo, desenmascarando los verdaderos intereses del grupito en el poder. Ahora queda claro para todos nosotros que el discurso de los spots del tesoro escondido en las profundidades del mar y la fatal situación de PEMEX llevaban la jiribilla de entregar al capital privado la mayor empresa que los mexicanos tenemos. Que los argumentos ridículos de Georgina Kessel, Jesús Reyes Heroles, JC Mouriño y demás jilgueros del régimen eran una burda mentira lanzada con edulcorantes a cándidos y desinformados. El Presidente ya confesó que sí hay recursos para refinerías, que PEMEX puede crecer sin ser entregada a los empresarios, quienes han mostrado relucientes uñas en el reciente affaire bursátil que está secando las divisas del Banco de México. Se sabe que no es posible confiar en El Presidente y su corte y que el país seguirá avanzando a gritos y sombrerazos, que es el modo panista de entender.

Los resultados de la toma de tribuna en el Senado, que tanto escandalizó a muchos; de las convocatorias repetidas a jóvenes y mujeres en defensa del petróleo, que son pesadilla de Mouriño –Secretario de Hibernación, como bien lo llama Monsiváis; de los mítines, plantones y marchas que inundan Reforma y el Zócalo, ahora sancionados por el IFE, están a la vista: la reforma petrolera propuesta por El Presidente no va más. Este round lo perdió la derecha y su burocracia ignorante y entreguista.

Junto a estas acciones de movilización social, la izquierda ha logrado conformar el Frente Amplio Progresista (FAP) donde el descontento social se conjuga con el acuerdo parlamentario, muy lejos del estilo de Don Beltrone y Don Calderone, quienes disfrutan los acuerdos tras la puerta. La propuesta de reforma petrolera que contradijo las barbaridades propuestas por El Ejecutivo se dio en el FAP, con la participación de mexicanos expertos y comprometidos con el desarrollo sustentable de México.

Y de pronto llega un don nadie. En pleno fragor de los acuerdos senatoriales, todos en el sentido propuesto por López Obrador, un tal Guadalupe Acosta Naranjo, presidente sustituto (o como se llame) del PRD acaba de escupir que:
"No quisiéramos adelantar. Todo el mundo sabe que el PRD defenderá el petróleo, pero en este momento la dirigencia prefiere en vez de hablar de movilizaciones, poner énfasis en la búsqueda de acuerdos y no en las diferencias… Creo que es el mejor momento de que todos los actores y las fuerzas políticas refrendemos la confianza en el Poder Legislativo para que en esta difícil negociación que ha sido, tanto en materia de ingresos, en el Presupuesto de Egresos y en la reforma energética, culminen bien su trabajo".

Bárbaro, diría cualquier argentino. Porque lo que todo mundo sabe es que el Sr. Acosta sólo representa al Chucho Zambrano y al Chucho Ortega, conocidos mafiosos de la política partidaria que denigran así su encargo y el del PRD. Gordo favor para Calderón eso de estar renunciando al derecho de expresarse con movilizaciones y marchas y plantones, exhibiendo un ansia injustificada de acordar con un gobierno al que se le ha puesto de rodillas a punta de política bien hecha. Ni Acosta ni el PRD han movido un dedo para oponerse a la política económica de Calderón (en el supuesto de que tal política existiese), los últimos meses han sido el desastre del PRD y han puesto al partido en manos de gente oportunista e inepta. Me consuelan opiniones como la de Arnaldo Córdova, que sugiere que el desastre puede ubicarse más en la burocracia perredista que en las bases paritidarias, porque con dirigentes como el Sr. Acosta no llegaremos ni a la pared de enfrente. Ya lo dirán así los resultados de las elecciones de 2009.

Reproduzco las 10 razones que, a decir de Monsiváis, justificarían la candidatura de Acosta Naranjo a la presidencia de la república; son una íntegra descripción del burócrata de marras:
“1. Porque tiene más carisma (y del tipo de carisma más difícil, el que se hace notar) que otros de sus compañeros de sector y de partido: Jesús Ortega y Jesús Zambrano.
2. Porque tiene más carisma, si nos apuran, que doña Ruth Zavaleta, filósofa del PRD.
3. Porque si convocara en este momento a una manifestación, podría llenar con un pequeño esfuerzo un palco de Bellas Artes.
4. Porque con tal de no claudicar de sus ideas, nunca las trae consigo.
5. Porque tan es de izquierda que busca aliarse con el PAN electoralmente con tal de desprestigiarlo (Versión anónima).
6. Porque en el estado de Guerrero él y su grupo probaron con vigor que si les dan un poquito de tiempo y concentran todos sus esfuerzos podrían perderlo todo.
7. Porque él y su grupo han ganado de tal manera la confianza del pueblo en México que no les importaría carecer de bases de militantes y simpatizantes. (La cúpula burocrática es la base suficiente y es su propia y mejor compañía).
8. Porque tan no le tiene miedo a la soledad que le gusta hablar en público.
9. Porque en una campaña electoral podría explicar su programa de gobierno consistente en alianzas, negociaciones, búsquedas de acuerdos, etcétera, todo lo que conforma una clientela en desbandada.
10. Porque ya es tiempo de que la izquierda partidaria no le tenga miedo al ridículo o, mejor dicho, que el ridículo aprecie mucho más a esa izquierda.”
Sea por Dios y venga más.

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